Conceptos

  • Contigencias profesionales

    Concepto

    Las contingencias profesionales comprenden los accidentes de trabajo y las enfermedades profesionales.

    Accidente de trabajo
    Se entiende por accidente de trabajo toda lesión corporal que el trabajador o trabajadora sufra con ocasión o por consecuencia del trabajo que ejecute por cuenta ajena. (Art. 115 Ley General de la Seguridad Social). Accidente “in itinere”: Es aquel que sufre el trabajador o trabajadora al ir al trabajo o volver de éste. No existe una limitación horaria, siempre que sea dentro del periodo de tiempo necesario e inmediatamente posterior a la salida del trabajo. Hay tres elementos que se requieren en un accidente in itinere: Que ocurra en el camino de ida o vuelta. Que no se produzcan interrupciones entre el trabajo y el accidente. Que se emplee el itinerario habitual. A través de la jurisprudencia se ha ido definiendo el término, quedando clasificados los siguientes aspectos: No se considera inicio del camino: Un accidente ocurrido dentro del domicilio del trabajador o trabajadora (escaleras del garaje o escaleras de una vivienda unifamiliar). Sí se considera inicio del camino: El accidente ocurrido en las escaleras comunitarias de un bloque de pisos. También tienen la consideración de accidente de trabajo: Los que sufra el trabajador o trabajadora con ocasión o como consecuencia del desempeño de cargos electivos de carácter sindical, así como los ocurridos al ir o volver del lugar en el que ejerciten las funciones propia de dichos cargos. Los ocurridos con ocasión o por consecuencia de las tareas que, aun siendo distintas a las de su categoría profesional, ejecute el trabajador o trabajadora en cumplimiento de las ordenes del empresario o espontáneamente en interés del buen funcionamiento de la empresa. Los acaecidos en actos de salvamento y en otros de naturaleza análoga, cuando unos y otros tengan conexión con el trabajo. Las enfermedades, no incluidas en el artículo siguiente, que contraiga el trabajador o trabajadora con motivo de la realización de su trabajo, siempre que se pruebe que la enfermedad tuvo por causa exclusiva la ejecución del mismo. Las enfermedades o defectos padecidos con anterioridad por el trabajador o trabajadora que se agraven como consecuencia de la lesión constitutiva del accidente. Las consecuencias del accidente que resulten modificadas en su naturaleza, duración, gravedad o terminación, por enfermedades intercurrentes, que constituyan complicaciones derivadas del proceso patológico determinado por el accidente mismo o tengan su origen en afecciones adquiridas en el nuevo medio en que se haya situado el paciente para su curación.

    Enfermedad Profesional
    Se entenderá por enfermedad profesional la contraída a consecuencia del trabajo ejecutado por cuenta ajena en las actividades que se especifiquen en el Real Decreto 1299/2006 sobre enfermedades profesionales, y que esté provocada por la acción de los elementos o sustancias que en dicho Real Decreto se indiquen para cada enfermedad profesional. (Art. 116 de la Ley General de la Seguridad Social). Hay tres elementos que se requieren para que se reconozca una enfermedad profesional y que tienen que confluir simultáneamente: Que la enfermedad esté en el cuadro que aparece en el Real Decreto. Que haya habido exposición a uno de los agentes causantes contemplados en dicho cuadro, y que este agente este asociado a la enfermedad padecida por el trabajador. Que la persona que la padece desempeñe su actividad en una de las ocupaciones que también es señala y esta recogida en el cuadro asociada tanto a la enfermedad padecida, como al agente causante. Aquellas enfermedades que no puedan ser consideradas como profesionales por no cumplir estos requisitos, pero cuyo origen sea laboral, según el artículo 115.2.e) de la LGSS podrán ser reconocidas como enfermedades derivadas del trabajo, tendrán el mismo tratamiento que un accidente de trabajo y, por lo tanto, serán consideradas como contingencias profesionales siendo necesario probar el origen laboral de las mismas.

  • Contingencias Comunes

    Concepto

    Definición y conceptos
    Las contingencias comunes comprenden el accidente no laboral y la enfermedad común. Son definidas en el Art. 117 de la Ley General de la Seguridad Social: Accidente no laboral, es el que no tiene carácter de accidente de trabajo. Enfermedad común, son las alteraciones de la salud que no tienen la condición de accidente de trabajo ni de enfermedad profesional.

  • Incapacidad Temporal

    Concepto

    Es la situación en la que se encuentra un trabajador o trabajadora cuando está imposibilitado temporalmente para trabajar debido a las dolencias que sufre y por las que precisa recibir asistencia sanitaria y estar de baja médica.

    Duración de la incapacidad temporal
    La duración máxima ordinaria de una de incapacidad temporal es de 12 meses.(Articulo 128 de la Ley General de la Seguridad Social (LGSS)). Agotado el plazo ordinario de duración de 12 meses el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS), será el único competente para reconocer la situación de prórroga de baja laboral, con un límite de 6 meses, iniciar una valoración de incapacidad permanente o para emitir el alta médica. Asimismo, si en el transcurso de los 6 meses posteriores al alta, el trabajador quisiera coger una baja por la misma o similar patología, el INSS será el único órgano competente para emitir una nueva baja médica por ese mismo motivo. Si el INSS decide dar la prorroga de los 6 meses, transcurridos los 18 meses, el estado del incapacitado debe examinarse a efectos de su calificación como inválido permanente, en el grado que le corresponda, en el plazo máximo de 3 meses. No obstante, si continuara la necesidad de tratamiento médico con vistas a la reincorporación laboral del trabajador, se podrá retrasar la calificación por el tiempo necesario hasta el máximo de 24 meses siguientes al inicio de la Incapacidad temporal, teniendo en cuenta que durante este período de prórroga no subsiste la obligación de cotizar. Para concretar ideas: Recaídas: Se considera recaída cuando entre dos procesos de incapacidad temporal no ha transcurrido un período de actividad laboral superior a 180 días y se trata de la misma enfermedad o patología. Si se trata de una enfermedad distinta o si ha transcurrido un período de actividad laboral superior a 180 días, se considera un nuevo proceso de Incapacidad temporal. Extinguido el derecho a la incapacidad temporal por el transcurso del plazo máximo y habiendo sido dado de alta médica el trabajador o trabajadora sin declaración de incapacidad permanente, sólo podrá generarse un nuevo proceso de incapacidad temporal por la misma o similar patología: Si media un período de actividad laboral superior a 180 días. Si, mediando un plazo inferior a 180 días, el Instituto Nacional de la Seguridad Social, a través de los órganos competentes para evaluar, calificar y revisar la incapacidad permanente del trabajador ó trabajadora, emite la baja a los exclusivos efectos de la prestación económica por incapacidad temporal.

    Prestación por incapacidad temporal
    Cuando el trabajador o trabajadora no puede desarrollar temporalmente su trabajo debido a una enfermedad o un accidente, estando por tanto en situación de incapacidad temporal, percibe un subsidio diario que cubre la falta de ingresos producida por estar de baja médica si cumple con una serio de requisitos establecidos. Este subsidio es lo que se denomina prestación económica de incapacidad temporal.
    Según el Artículo 130 de la ley General de la Seguridad Social, tienen derecho a la prestación por incapacidad temporal las personas que: Estén afiliadas y en alta o en situación asimilada a la de alta en la fecha del hecho causante, mientras reciban asistencia sanitaria de la Seguridad Social y estén impedidas para el trabajo. Cuando derive de accidente de trabajo o enfermedad profesional, los trabajadores o trabajadoras se considerarán de pleno derecho afiliados y en alta, aunque la empresa haya incumplido sus obligaciones de cotización. Tengan cubierto un período de cotización de 180 días dentro de los 5 años inmediatamente anteriores al hecho causante, en caso de enfermedad común. En caso de accidente, sea o no de trabajo, o de enfermedad profesional no se exige período mínimo de cotización.
    El derecho a la prestación de incapacidad temporal puede ser denegado, anulado o suspendido por: Actuación fraudulenta del beneficiario para obtener o conservar el subsidio. Trabajar por cuenta propia o ajena. (Artículo 132 de la LGSS) Rechazar o abandonar el tratamiento sin causa razonable. Por incomparecencia injustificada a cualquiera de las convocatorias para los exámenes y reconocimientos establecidos por los médicos adscritos al Instituto Nacional de la Seguridad Social o a la Mutua de Accidentes de Trabajo y Enfermedades Profesionales de la Seguridad Social. Por alta médica. Por finalizar el plazo máximo establecido para la incapacidad temporal (24 meses). Por pasar a ser pensionista (por incapacidad permanente o jubilación).
    La cuantía varía dependiendo si se trata de una contingencia común (no deriva del trabajo), o una contingencia profesional (de origen laboral). También se ha de tener en cuenta que estas cantidades pueden variar en función de las posibles mejoras que se recojan en los convenios colectivos de aplicación. Contingencia Común (no deriva del trabajo): Los 3 primeros días no se cobra nada, corren a cargo del trabajador o trabajadora. Desde el día 4 hasta el 20 inclusive corresponde el 60% de la base reguladora. (En este periodo desde el día 4 hasta el día 15 inclusive, la prestación económica corre a cargo de la empresa) Desde el día 21 en adelante, corresponde el 75% de la base reguladora por contingencias comunes. * Si el trabajador o trabajadora tiene salario mensual el divisor es 30. * Si el trabajador o trabajadora tiene salario diario el divisor es igual a los días que dure ese mes. Contingencia Profesional (accidente de trabajo o enfermedad profesional): El día del accidente o la enfermedad el salario íntegro a cargo del empresario o empresaria. Desde el día siguiente a la baja el 75% de la base reguladora por contingencias profesionales. Existe la posibilidad de obtener un recargo de prestaciones de entre un 30% a un 50% respecto a la prestación y con cargo al empresario o empresaria, si el accidente o la enfermedad se originó por la falta de medidas preventivas. Si el trabajador o trabajadora tiene salario mensual el divisor es 30. Si el trabajador o trabajadora tiene salario diario el divisor es igual a los días que dure ese mes. ATENCIÓN: Las mejoras reconocidas por los convenios colectivos son pagadas por la empresa y, por tanto, desaparecerán en el momento en el que finalice la relación contractual con la misma por cualquiera que sea la causa.
    Trabajadores y trabajadoras por cuenta ajena: En general, el pago lo efectúa la empresa como pago delegado con la misma periodicidad que los salarios. Trabajadores y trabajadoras por cuenta propia: El pago lo realiza directamente la entidad gestora de la contingencia bien sea el INSS o la Mutua competente.

    Incapacidad temporal y desempleo
    La extinción o finalización del contrato supone la perdida de la relación laboral con la empresa, sin embargo esto no quiere decir que la situación de incapacidad temporal se termine, ya que la baja laboral no acabará hasta que se esté totalmente recuperado. En este caso habrá que distinguir dos casos: que se trate de una incapacidad temporal motivada por una contingencia común, o que se trate de una incapacidad temporal motivada por una contingencia profesional. Incapacidad temporal por contingencia común y desempleo: El trabajador o trabajadora, seguirá percibiendo la prestación por incapacidad temporal en cuantía igual a la prestación por desempleo, descontándose dicha prestación del periodo de percepción de la prestación de desempleo. Es decir, a partir de la fecha de la extinción del contrato de trabajo, el período de la situación de incapacidad temporal por contingencias comunes consumirá el período de prestación de desempleo. Incapacidad temporal por contingencia profesional y desempleo: En este caso, durante lo que dure la baja laboral del trabajador o trabajadora, seguirá percibiendo la prestación por incapacidad temporal en cuantía igual a la que tenía reconocida en el momento en que se encontraba trabajando (es decir, el 75% de la base de cotización por contingencias profesionales dado que las posibles mejoras en esta cantidad que vengan recogidas en el convenio las abona la empresa), con la gran ventaja además de que en este caso no se consumirá la prestación de desempleo. Existe la creencia generalizada de que cuando un trabajador o trabajadora se encuentra en situación de desempleo no puede optar a una baja por incapacidad temporal, sin embargo esta creencia es del todo errónea ya que cuando una persona se pone enferma, por el motivo que sea, aunque no tenga ninguna relación laboral con ninguna empresa SÍ que tiene derecho a que se le tramite la pertinente baja laboral por incapacidad temporal. Ahora bien, hay que diferenciar tres situaciones posibles: Si la enfermedad que padece el trabajador o trabajadora proviene de un proceso anterior iniciado en el momento en que se encontraba trabajando, no es motivada por un accidente de trabajo o enfermedad profesional y no han transcurrido 6 meses, el medico de cabecera le tendrá que tramitar una baja laboral por recaída. En este supuesto percibirá la prestación por incapacidad temporal en cuantía igual a la prestación por desempleo y aunque el trabajador esté de baja seguirá consumiendo su prestación por desempleo, teniendo que llevar durante todo este periodo las bajas laborales a las oficinas del INEM. Por otro lado, cuando al trabajador se le haya consumido todo el paro que tenía generado, si sigue en situación de incapacidad temporal, deberá acudir a las Oficinas del de la Seguridad Social de su provincia y solicitar que le sigan pagando la prestación por incapacidad temporal. Hecha la solicitud seguirá cobrando la misma cuantía que la prestación por desempleo. Llegada esta situación, ya no tendrá que llevar los partes de baja a las oficinas del INEM, sino a las de la Seguridad Social. Si la dolencia que padece el trabajador o trabajadora proviene de un proceso anterior, además es motivada por un accidente de trabajo o enfermedad profesional ocurridos en el momento en que se encontraba trabajando y no han transcurrido seis meses, entonces se le tramitará una baja laboral también por recaída. Sin embargo, durante lo que dure su baja laboral seguirá percibiendo la prestación por incapacidad temporal en cuantía igual a la que tenía reconocida cuando se encontraba trabajando (el 75% de la base de cotización por contingencias profesionales) y además en este caso no se consumirá la prestación de desempleo. Por otro lado, si la enfermedad que padece el trabajador o trabajadora es nueva, de manera que cuando estuvo trabajando nunca tuvo una baja laboral por ese motivo, la situación es un tanto diferente ya que hasta que se le agote el paro seguirá percibiendo la misma cuantía de prestación por desempleo. Sin embargo, si siguiera de baja una vez agotada la prestación por desempleo, no seguirá cobrando la misma cuantía, sino que cobrará menos: La cuantía correspondiente en este caso será el 80% del Indicador Publico de Renta de Efectos Múltiples mensual vigente en cada momento, (el llamado IPREM). Al igual que el primer caso, si se le alargara la incapacidad temporal una vez acabado el periodo del paro, el trabajador/a no debe seguir acudiendo a las oficinas del INEM sino que debe acudir a las de la Seguridad Social para solicitar que le sigan pagando la prestación y, al igual que en el primer caso, será allí donde tendrá que llevar las bajas laborales hasta que esté totalmente recuperado. En todos los casos la principal diferencia radica en que en lugar de acudir a sellar la tarjeta de desempleo al INEM, o acudir a los cursos que se le ofrezcan como desempleado etc., el trabajador o trabajadora tendrá que acudir al médico pertinente para que le tramite las bajas laborales hasta que finalice el periodo de incapacidad temporal.

  • Lesiones Permamentes no invalidantes

    Conceptos

    Definición
    Son aquellas lesiones, mutilaciones y deformidades causadas por accidentes de trabajo o enfermedades profesionales, que sin llegar a constituir incapacidad permanente, supongan una disminución definitiva de la integridad física del trabajador o trabajadora. El artículo 150 de la Ley General de la Seguridad Social, define como lesiones permanentes no invalidantes, las lesiones, mutilaciones y deformidades de carácter definitivo: Causadas por accidente de trabajo o enfermedad profesional.Suponen una disminución o alteración de la integridad física del trabajador o trabajadora, sin llegar a constituir una invalidez permanente. Aparecen recogidas en el baremo establecido (orden de 5 de abril de 1974).

    Prestación económica
    Es una indemnización a tanto alzado que se concede una sola vez a los trabajadores o trabajadoras que han sufrido lesiones permanentes no invalidantes. La cuantía de esta indemnización aparece en un baremo establecido al efecto por la Orden TAS/1040/2005, de 18 de abril, y podrá revisarse por agravación de las lesiones que originaron la prestación, pudiendo incluso solicitar, si procede, el reconocimiento de una incapacidad permanente en el grado que corresponda.
    Pueden solicitar esta prestación todos los trabajadores o trabajadoras en alta o situación asimilada al alta en la seguridad social que, tras un accidente de trabajo o enfermedad profesional, hayan sufrido una lesión y hayan sido dados de alta médica con secuelas. Esta prestación es compatible con el trabajo habitual del trabajador o trabajadora pero no puede solicitarse si ya se ha reconocido por esas lesiones una incapacidad permanente. Sin embargo, un trabajador o trabajadora que tenga una incapacidad permanente parcial o total y, tras un accidente de trabajo o enfermedad profesional, sufra una nueva lesión de carácter definitivo si podrá solicitar esta prestación siempre que las lesiones, mutilaciones o deformidades sean totalmente independientes de las valoradas para declarar la incapacidad permanente.
    Esta valoración puede iniciarse: De oficio por la entidad gestora de las contingencias profesionales, a petición del Servicio Público de Salud o de la Inspección de Trabajo Por solicitud de las entidades colaboradoras (mutuas). A petición del interesado o interesada. Para ello, el trabajador o trabajadora deberá presentar la solicitud en el Instituto Nacional de la Seguridad Social mediante el modelo oficial, con la siguiente documentación entre otra: Acreditación de identidad del interesado Certificado de empresa. Parte de Accidente de Trabajo o Enfermedad Profesional. Historial clínico y pruebas diagnósticas del proceso.
    Esta prestación es revisable por agravación de las lesiones, pudiendo iniciarse el reconocimiento de una incapacidad permanente.

  • Riesgo durante el embarazo y la lacancia

    Conceptos

    Definición y conceptos
    Es aquella situación en la que se tiene que suspender el contrato de trabajo debido a que la empresa no dispone de puestos de trabajo exentos de riesgo para el embarazo o la lactancia natural. Dicha situación debe estar siempre relacionada con agentes, procedimientos o condiciones de trabajo. Es importante diferenciar entre aquella situación en la que la evolución clínica del embarazo presenta problemas genéricos propios del embarazo, lo que sería un incapacidad temporal común, y aquella situación en la que la fuentes del problema es la exposición laboral que genera un riesgos para la salud de la trabajadora, que presenta un embarazo clínico sin problema, situación que daría origen al subsidio de riesgo durante el embarazo.

    Prestación económica
    La prestación económica por riesgo durante el embarazo o la lactancia trata de cubrir la pérdida de ingresos que se produce, cuando la trabajadora es declarada en situación de suspensión del contrato de trabajo por riesgo durante el embarazo o la lactancia natural de un menor de 9 meses. Pueden acceder a esta prestación las trabajadoras afiliadas a cualquier régimen de la seguridad social, incluido el régimen espacial de empleadas del hogar, así como el colectivo de autónomas. Para acceder a esta prestación no es necesario ningún periodo mínimo de cotización. La prestación económica consiste en un subsidio equivalente al 100% de la base reguladora correspondiente. A tales efectos, la base reguladora será equivalente a la que esté establecida para la prestación de incapacidad temporal, derivada de contingencias profesionales. La prestación por riesgo durante el embarazo se abona durante el tiempo de la suspensión por riesgo, es decir, el necesario para garantizar la protección de la seguridad y de la salud de la trabajadora embarazada y feto, y finalizará ante los siguientes supuestos: Suspensión del contrato de trabajo o inicio de la contingencia de maternidad. Reincorporación de la trabajadora a un puesto de trabajo compatible con su estado. Extinción del contrato de trabajo en virtud de las causas legalmente establecidas. La prestación por riesgo durante la lactancia natural se abona durante el tiempo de la suspensión por riesgo, es decir, el necesario para garantizar la protección de la seguridad y de la salud del hijo o hija, y finalizará ante los siguientes supuestos: En el momento en que el hijo o hija cumpla 9 meses, salvo que la beneficiaria se haya reincorporado con anterioridad a su puesto de trabajo anterior o a otro compatible con su situación. Por extinción del contrato de trabajo en virtud de las causas legalmente establecidas. La prestación por riesgo durante el embarazo o la lactancia natural se puede anular o suspender en los siguientes casos: Cuando la beneficiaria actúe fraudulentamente para obtener o conservar el subsidio. Cuando realice cualquier trabajo o actividad, ya sea por cuenta ajena o propia, siempre que se haya iniciado con posterioridad a la suspensión del contrato de trabajo por riesgo durante el embarazo, incompatible con su estado.